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El desnudo en la fotografía: Somos como somos

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Marcia Silva Pereira visita por primera vez Cuba como participante en las II Jornadas Latinoamericanas de Fotografía, que tienen su sede principal en la Casa Simón Bolívar del Centro Histórico de la ciudad. Su ensayo “Somos como somos. De la belleza estándar masificada a la belleza personificada” suscitó un interés generalizado entre los artistas del lente quienes reflexionaron sobre el desnudo en la fotografía. La periodista y fotógrafa brasileña, que trabaja actualmente en la Universidad Nacional de Costa Rica, accedió con gusto a dialogar con Habana Patrimonial:

¿En qué consiste “Somos como somos”?

Es un proyecto que busca recuperar la belleza integral, donde la forma y el contenido del ser humano se complementan; pretendo desmitificar el cuerpo desnudo como mercancía erótica y los patrones de belleza que la sociedad mercantil impone, el llamado cuerpo perfecto. Es preciso preguntarse, por ejemplo, cuál es la belleza latinoamericana, porque una gran parte de los patrones que seguimos están estandarizados y masificados. No se tiene en cuenta la belleza indígena, mestiza, de nuestra América y, sin embargo, prevalecen modelos que no son los nuestros.

 


He tomado unas 5 000 fotos digitales, sin ninguna manipulación, de mujeres y hombres de edades y complexión física diferentes, que no son modelos profesionales, y en quienes la belleza se manifiesta en su estado anímico, en cómo se sienten con su vida y su cuerpo. La idea no es resaltar la fealdad, el exceso de peso, las estrías, sino el ser humano tal cual es en su andar por la vida.

¿Pudiera hablarme sobre los 10 minutos críticos?

Cuando comencé a fotografiar a personas desnudas me percaté de que se repetían algunos patrones. El primero, el de los diez minutos críticos, que es el tiempo que las personas emplean para encontrar lo que consideran sus defectos. Llegan, se quitan la ropa y sin que yo les haya preguntado algo comienzan a comentar sobre sus pechos grandes, chiquitos, cicatrices, celulitis, delgadez… Me di cuenta que se producía como una especie de excusa por exhibir esos defectos que se salían del patrón que consideraban como bello. Esto fue mucho más evidente en las mujeres, que además son las que más han posado.

A su juicio, ¿por qué las mujeres posan más que los hombres?

Pienso que puede estar dado porque a lo largo de la historia el cuerpo femenino ha sido más explotado y los estereotipos calan más en ellas. Casi todos los hombres que posaron son pareja de esas mujeres, y ellos no pasan por los diez minutos críticos. Para ellos posar desnudos se asocia mucho a la libertad, a pesar de que caen dentro de los estereotipos del cuerpo masificado.

¿Qué es la fototerapia?

Una vez terminada la sesión de fotos les enseño las imágenes a las personas para que seleccionen las de su preferencia, y es ahí cuando se produce entonces un proceso de autorreconocimiento y aceptación de su propio cuerpo, lo que puedo apreciar en su mirada y en la curiosidad con la que se ven en las fotografías. Creo que estas sesiones devienen, a la vez, encuentros para pensar y crecer; favorecen la amistad con el fotógrafo y se crea una complicidad; la gente se ve más feliz y se comunica mejor.

Con esta experiencia he descubierto que la mayoría de la gente no está contenta consigo misma, y de ahí surgió la idea de hacer entrevistas a las personas que habían posado. Así, incorporé al proyecto a una sicóloga amiga, Tamara Valencia, quien, una vez que las fotos están impresas, les pregunta cuál fue su motivación inicial para posar desnudas. Con esto también se pudo medir su nivel de satisfacción, lo que experimentaron cuando las fotografiaban y al contemplar su imagen posteriormente. Y todo ello no es más que la fototerapia, que se relaciona con lo que pasa cuando yo me veo desnuda, es decir, que a través de las fotos las personas puedan verse e identificarse con ellas mismas a partir de lo que son y de cómo son.

¿A Marcia qué es lo que más le interesa de la fotografía?

Decir cosas, siempre con buen ojo y creatividad. Me interesa lo que hay detrás de la fotografía, quién es esa persona que estoy retratando. Llegar a ella no es fácil porque siempre hay prevención por parte del que va a ser fotografiado, y para mí la foto es buena en la medida en que la persona fotografiada es ella misma. Lo que yo busco en cada sesión es que se elimine toda la pose, que sea un momento en el que estamos la otra persona y yo, y siempre debe primar el respeto mutuo.

¿Tiene alguna pretensión con este proyecto?

De las más de 5 mil fotos que he tomado, seleccioné unas 300 para integrar un libro, primero digital y después impreso. El centro de ese proyecto serán los retratos que muestran a las personas tal cual son, con su cuerpo natural. El texto puede ser útil para el trabajo en talleres, sobre todo con grupos de mujeres, y contribuir a elevar su autoestima y romper con estereotipos.

¿A qué criterio desearía que llegara el espectador con “Somos como somos“?

El hecho de tener libras de más o de menos, defectos físicos, de haber llegado a la tercera edad, de no ser blanco, rubio, ojos azules, no contradice el criterio de belleza. Es necesario aprender a ver “otras bellezas”. Puedo concluir que la belleza es integral y se manifiesta en todos los seres humanos.

 

 

 

Teresa de Jesús Torres Espinosa.
Fuente: ohch.cu